domingo, 3 de enero de 2016

ENCUENTROS CERCANOS CON OVNIS: CUANDO LA DIFERENCIA ES LA CLAVE









Sin duda uno de los aspectos más llamativos, desconcertantes y representativos de los encuentros cercanos con OVNIs es su enorme diversidad. Y es que los archivos de los investigadores aglutinan cientos de tipologías de “platillos volantes” y un tanto de lo mismo sobre la morfología de los hipotéticos tripulantes extraterrestres. ¿Es lógico pensar que exista tal disparidad y multiplicidad en unos supuestos visitantes del espacio? ¿Es esto señal de que estamos siendo visitado por infinidad de seres alienígenas?...
Probablemente NO. Lo más sensato es cuestionar este planteamiento y reflexionar pausadamente sobre la verdadera naturaleza del fenómeno OVNI y sus posibles vinculaciones con la psique humana.
Ni siquiera en los casos más análogos los investigadores son capaces de extraer algunas vagas similitudes o conclusiones sobre los tamaños, apariencia y comportamientos de los elementos puestos en funcionamiento en un encuentro cercano con OVNIs. Un claro ejemplo de lo que decimos, lo encontramos representado en tres casos clásicos de aterrizaje OVNI de la época dorada de los cincuenta.



HUMANOIDES SALTARINES
El 1 de julio de 1953, en el pequeño pueblo de Villares del Saz (Cuenca) un joven pastor Máximo Muñoz Hernaiz de 13 años se encontró también con unos pequeños tripulantes de un OVNI. Mientras se encontraba cuidando un rebaño de vacas, sobre las 14:00 horas, escuchó tras de él, un fuerte silbido, semejante al ruido que provocaría un gran globo al desinflarse. Tras darse la vuelta, se encontró, a escasos 4 metros de su posición, con algo asombroso, que el testigo definió como una reluciente «tinaja con cuatro patas» de color amarillo (quizás metálico). Asombrado estaba el pastor, cuando, del artefacto de 1,30 metros de altura por 30 cm de ancho, salieron 3 individuos de unos 70 cm de altura, a través de una puerta que había en la parte superior de la tinaja. Los seres, “tietes” (enanos) en palabras del testigo, tenían la tez amarilla, los ojos rasgados y vestían un mono azulado, brillante, y en la cabeza llevaban unas “gorras” con las viseras chatas. Los hombrecillos hablaban en un idioma ininteligible para el asustado pastor, que vio cómo los seres le rodearon para que uno de ellos le “propinara” una suave bofetada con su mano “helada y reluciente”.

Del interior de la "tinaja voladora" surgieron tres pequeños seres saltarines.





Acto seguido, y sin terciar más palabra, los “simpáticos tietes”, ayudados por una pieza que había en el artefacto, se encaramaron con agilidad al interior de la aeronave dando saltos. Máximo observó que los tripulantes poseían en su brazo derecho una chapa redonda (quizás un emblema o símbolo que no distinguió). En medio del estremecedor silbido, la tinaja inició el vuelo, aumentando notablemente su resplandor, mientras el testigo, aterrorizado, emprendió la huida. El comandante del puesto de la Guardia Civil acudió al lugar, y encontró 4 huellas de unos 5 cm de profundidad, y 2´5 cm de diámetro. Las marcas formaban un cuadrado perfecto de36 cm de lado. Los investigadores hablaron con más testigos que vieron un raro artefacto volador pequeño, en las fechas del incidente del joven pastor.


CABEZAS PLANAS
El 25 de octubre de 1954, en Col Cerasa de Cingoli (Macerata, Italia). Dos niños de 12 años, Marziano Giampieri y Pacifico Santucci, vigilaban un rebaño de ovejas en una pradera, cerca del monte Sgaggia. Sobre las 17:00 horas, fueron a comprar un bocadillo, y al regresar, se sorprendieron de encontrar a los animales un poco más lejos de donde los habían dejado, y  de ver que los perros ladraban de forma enfurecida. Cuando se acercaban al lugar, Giamperi observó que “algo” se movía entre la alta maleza, pensó que eran animales, pero de pronto, a unos 10 metros de distancia, vio que se trataba de 3 seres muy pequeños,  delgados, de unos 30 centímetros de altura, de apariencia humana, aunque  tenían una gran cabeza en forma de melón. Llevaban ropa oscura, ceñida al cuerpo y con un brillo metálico. Se movían de forma muy torpe. Giamperi no sabe, si la rara forma de la cabeza se debía a que llevaban un casco aplanado.  Los diminutos humanoides corrían en dirección a un extraño objeto oscuro en forma de barril, de 1´50 metros de largo y 70 centímetros de ancho, que en uno de sus extremos tenía algo parecido a “antenas”. 

El ocupante del extraño objeto volador tenía la cabeza o un casco aplanado.




El artefacto se elevó rápidamente en vertical, emitiendo un largo silbido. Al llegar a unos 20 metros de altura, el “barril volador” expulsó una bola de fuego que explotó cuando llego al suelo. Los dos niños fueron golpeados por la violenta ráfaga de viento, provocada por la onda expansiva de la explosión. El artefacto desapareció a gran velocidad, en dirección este. Los jóvenes huyeron atemorizados. Ese mismo día, una vecina de la zona, María Ruggeri, confirmó que había visto, un extraño objeto volador pasar "por encima de mi cabeza". La policía de Crawley y San Severino Marche, investigó el incidente. Incluso se enviaron al pueblo forenses de Nápoles y el presidente de la actual Asociación Científica “Bilancia” de Ancona, el Sr. Andrea Quintini, entrevistó a los niños.

El artefacto despegó lanzando una bola de fuego




El periódico “La Nazzione” el 28 de octubre de 1954, ofreció una versión de los hechos relatada, al aparecer, por un profesor de colegio de San Severino Merche. En sus páginas se leía que el extraño encuentro tuvo lugar cerca de la aldea de Santa Filomena Colcero, en la frontera entre los municipios de San Severino y Cingoli, mientras dos muchachos de regreso a sus hogares, vieron de repente, a unos 10 metros de distancia de ellos, tres pequeños seres con una cabeza muy grande. Vestían completamente de color  gris y tenían una altura de 30-35 cm. Tan pronto como los pastores vieron a los humanoides, los tres escaparon trepando hacia un pequeño artefacto de forma esférica, brillante, con dos especies de hélices en la parte frontal, que estaba escondido detrás de un arbusto. De acuerdo con la descripción de los dos chicos, las dos hélices se pusieron en movimiento y el aparato se elevó, emitiendo un silbido, a gran velocidad, desapareciendo en dirección a Monte Verde. En el momento del despegue el artefacto, expulsó un globo ardiente. Los dos pastores narraron su encuentro al citado maestro.


LADRONES DE FLORES
El 1 de noviembre de 1954 sobre las 6:30 horas, en Cennina (Bucine, Provincia de Arezzo, (Italia) Rossa Lotti Dainelli (40 años), una mujer que vivía en una granja a las afueras de Cennina, se dirigía a pie a dicha localidad para visitar el cementerio y la iglesia. Llevaba un ramo de claveles y caminaba descalza para no manchar sus zapatos y medias. Al llegar a un claro, entre árboles, se percató de la presencia de un extraño objeto que se hallaba sobre la hierba. El objeto tenía forma de dos conos unidos por su base, de unos 2 m de altura y 1 m de diámetro en la parte central, era de color marrón (algunas fuentes dicen que estaba recubierto de un material parecido al cuero). El artefacto tenía una puerta y en su interior se divisaban dos pequeñas sillas. Por detrás del artefacto surgieron dos pequeños seres, como niños, de 1 m de altura, que vestían un mono ceñido al cuerpo, con botones brillantes y capa gris, pelo negro y un casco rojizo. Sus caras eran de adultos y hablaban en una lengua que la testigo comparó con el chino. Las palabras que pronunciaron los seres eran algo parecido a los fonemas; “liu, lai, loi, lau, loi, lai, liu “. Los dos humanoides se dirigieron a la Sra. Lotti con gran alegría y una amplia sonrisa en la cara, y uno de ellos, el que parecía más viejo le “robo” varias flores y una de las medias, arrojándolas, después de examinarlas, dentro del objeto. En ese momento uno de los risueños ufonautas tomó un extraño artefacto de aspecto cilíndrico con la punta redonda y apuntó a la Sra. Lotti, quien salió corriendo pensando que la querían fotografiar. Cuando estaba a unos 100 m de distancia, se giró y pudo comprobar que aquella “cosa” y sus pequeños tripulantes continuaban allí. El encuentro duró aproximadamente 10 minutos.

Los pequeños hombrecitos mostraron en este caso un comportamiento travieso y divertido. 




El suceso cuenta con los testimonios de varias personas que observaron las evoluciones de un extraño objeto en el aire. Además del relato de dos hermanos Marcello y Ampelio  (9 y 6 años), que incluso aseguraron, en la fecha, que vieron desde la distancia el encuentro de la Sra. Lotti con los dos seres (aunque dicho testimonio ha sido cuestionado en investigaciones recientes). Los vecinos que se acercaron al lugar del raro encuentro, a los 30 minutos del hecho, contemplaron un  profundo agujero en la tierra de unos 15 cm y un diámetro de 10 cm. El orificio también fue visto por el Inspector Jefe de Carabineros en Ambra, Zulimo Botarelli, que se encontraba de caza en los alrededores cuando sucedió el incidente.




CONCLUSIONES
Pese a que las semejanzas entre los tres incidentes son patentes, (pequeños OVNIs y pequeños tripulantes) no deja de ser menos cierto, que muestran aspectos totalmente dispares que evidencian que los encuentros cercanos con “platillos volantes” están repletos de ricos matices inclasificables. Esto sería resultado inequívoco de la existencia de un “agente externo” indeterminado, que es capaz de establecer contacto/comunicación con la psique de los observadores, logrando que cada testigo “incorporara” detalles intransferibles e irrepetibles a la experiencia, producto de su “participación” inconsciente en la elaboración de las supuestas visitas extraterrestres. Este operador desconocido “arrebata” y “distorsiona” cuanta información sea necesaria del inconsciente del testigo para otorgar a cada evento esa pátina de exclusividad y absurdidad que caracteriza y define a este tipo de encuentros, que a la sazón los hace prácticamente irresolubles desde el punto de vista de nuestra “lógica cartesiana”.

Como se observa la apariencia y tamaños de los humanoides son radicalmente diferentes,,,
En este dibujo se observa perfectamente la diferencia de tamaños de los humanoides así de como la de sus pretendidos vehículos espaciales.





Aún mostrando algunos incidentes, como hemos expuesto anteriormente, elementos similares, como pequeños tamaños/forma en la aeronave y sus diminutos tripulantes, estos muestran tal contraste en aspecto, vestimentas, comportamientos y detalles que invalidan cualquier tipo de clasificación y estudio a los que los sometamos… 
A no ser que comenzamos a admitir la presencia de un proceso “psíquico” desconocido, de origen externo a la psique de los testigos, soterrado en los encuentros cercanos con OVNIs. Cuya única finalidad y propósito es la creación de una escenificación ficticia de una visitación alienígena a nuestro planeta, pero, y esto es quizás lo más importante para la comprensión de nuestra tesis, bajo el prisma y paradigma humano, aunque esté distorsionado para la ocasión… 









JOSE ANTONIO CARAV@CA



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